Dia D, de Despliegues (I).. 2017/08/13

Nuestro día empieza a las 3 y media de la mañana, a esta latitud el día dura 24 horas así que aprovechamos todo lo que nos permiten.

Primero toca muestrear el hielo para determinar donde instalar los sistemas. Durante las primeras 3 horas de ir i venir a la banquisa de hielo para mi son malas noticias. Melt-ponds a medio congelar y la gran mayoría de los que se pueden ver son simplemente open melt-ponds o dicho de otra manera charcos abiertos al mar, casi medio metro de nieve cubriéndolo todo y una profundidad media de cerca de 1,2m.

El hielo, pese a ser lo mejor de la zona, parece ser de segundo año y formado por trozos más pequeños conectados por secciones más finas o por superposición de banquisas. Por un rato paralizo los deployments de SATICE hasta intentar conseguir la luz verde de los científicos titulares. Tras perder un par de horas al teléfono satélite (prestado) tomamos la decisión de arriesgarnos y en cuanto comenzamos a caminar para bajar del barco llega un aviso de oso… (pues claro que tenía que llegar el maldito aviso…)

Una hora después bajamos del puente habiendo despertado al oficial que dio el aviso y que ya se había ido a dormir, falsa alarma era una broma de mal gusto.

Finalmente, en el hielo y con el guarda de osos cerca, just in case, nos dedicamos a encontrar el primer punto de despliegue. Cuesta bastante avanzar por este hielo, cada paso requiere comprobar con una sonda que es lo que nos espera en el siguiente.

Encontramos un primer punto y nos acercan nuestro equipo con el helicóptero (remolcarlo con trineo es inviable). Tras pelearnos con los taladros de 10 pulgadas durante un buen rato al finalizar la mañana ya tenemos instalada la primera boya.

Matthieu y Simon han empezado a trabajar en su punto de despliegue para la IAOOS a 6 km del barco en otra banquisa, ese es nuestro siguiente destino. Tomamos el helicóptero y el taladro, esta vez tardamos tan solo un par de horas en desplegar nuestro sistema. La IAOOS requiere mínimo un día completo para ella sola, teniendo en cuenta que tienen que largar cerca de 500 metros de cable de acero para el perfilador y que lo hacen todo manualmente no me extraña que requieran ese tiempo.

Nuestro día acaba cerca de las 12 de la noche al acabar de colocar la tercera boya a un kilómetro de la roda del barco, en este caso también nos han tenido que desplegar en helicóptero ya que el terreno era impracticable hasta ese punto. Volvemos al barco a dormir unas cuantas horas antes de volver a empezar.

 

El ir i venir a la segunda banquisa de hielo…

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